Grinderman

No Pussy Blues es el adelanto de la nueva reencarnación de Nick Cave llamada Grinderman. Me permito llevaros a un interesante artículo de elmundo.es:

Primera hora de una mañana de lunes en Londres. El Club Cobden, un lugar de encuentro para artistas entre moderno y victoriano, de aspecto bastante elitista, tiene sus puertas cerradas al público. Pero, en su interior y a media luz, van apareciendo los componentes de 'Grinderman' con la subrepticia discreción de unos asesinos a sueldo o de una familia mafiosa a punto de celebrar una reunión de negocios.
Martyn P. Casey, bajista, el de aspecto más rockero, es el primero en llegar. Luego aparece Nick Cave, la voz, con un bigote de forajido que se pelea con sus cada vez más prominentes entradas capilares. A sus 49 años, acaba de ser elegido por la revista Esquire como uno de los cinco hombres mejor vestidos del mundo.
A continuación entra Jim Sclavunos, batería, alto e igualmente elegante. El cuarto hombre, el anárquico violinista Warren Ellis (también líder de los tormentosos Dirty Three), había confirmado su presencia pero hace mutis. Ellos son una especie de escisión de The Bad Seeds, la histórica banda que acompaña a Cave desde los 80.
Se reunieron en París en 2004 para iniciar las sesiones de Abbatoir Blues/ The Lyre Of Orpheus, el magistral último doble álbum del australiano, y desde entonces este cuarteto base encontró una química especial que le ha llevado a trabajar autónomamente.
Casey intenta aclarar un poco el galimatías: "Todo empezó antes, en realidad, cuando hicimos una presentación en directo del álbum Nocturama, en 2003. La mitad de la banda faltaba, así que nos quedamos nosotros cuatro. Lo pasamos muy bien. Tanto, que empezamos a hacer conciertos anunciados como Nick Cave solo, aunque con esta formación. Llevamos así cuatro años y decidimos que era agradable intentar grabar un disco y reflejar la química del momento". Vista la forma en que bromean constantemente, es indudable su carácter de familia bien avenida. Era una oferta que ninguno podía rechazar.

PREGUNTA.- ¿Por qué han escogido el nombre de Grinderman (Triturador, en inglés)cuando es la misma formación que en los conciertos de Nick Cave solo?
NICK CAVE.- El proceso compositivo es bastante diferente, ya que intentamos escribir las canciones juntos. No me parecía justo llamarlo Nick Cave & Grinderman o algo así. No lo sé, quizás debería haberlo hecho. Me he sentido levemente incómodo con la evolución del rollo Nick Cave solo: se anunció así, pero era cualquier cosa menos un concierto mío en solitario. Ahí éramos ya una banda tocando juntos, pero el disco que queríamos hacer era otra cosa: buscábamos un sonido que nos gustaba y que creo que es único, diferente al de The Bad Seeds. Admito que es un poco confuso, pero al mismo tiempo era lo justo. P.- ¿Es un proyecto más democrático que The Bad Seeds?
N.C.- Desgraciadamente sí. Pero aquí también toco la guitarra y realmente me he sentido muy bien haciéndolo. Es un tipo de instrumento que te perdona muchas cosas, ya que te permite tocar razonable y efectivamente con un mínimo de talento. Más aun considerando que tenemos una sección rítmica muy fuerte, lo que te da mucha libertad con la guitarra.
P.- Es su primer álbum con un concepto de banda desde que dejó su grupo The Birthday Party. ¿También es un regreso entoda regla al rock salvaje tras discos tan tranquilos como No More Shall We Part (2001) o Nocturama (2003)?
Jim Sclavunos.- No creo que eso sea cierto. No eran álbumes tan calmados, y éste tiene canciones ruidosas, pero también mezcla ambos tonos.
N.C.- Es que… realmente yo no miro la música de ese modo, nunca pienso: "Vamos a hacer un disco salvaje". Simplemente llegas al estudio y encuentras la música que te resulta excitante o conmovedora. Y creo que eso es lo más importante para las primeras canciones que vas sacando.
En Grinderman hay uno o dos temas muy tiernos y otros más agresivos, pero sería un error decir, "Ey, esto es un regreso a aquello", o pensar que estoy reivindicando de nuevo lo que hice hace 25 años. Tiene más que ver con moverse adelante. Y tampoco es un disco alternativo a los Bad Seeds: es realmente un nuevo álbum. Estoy escribiendo nuevo material para ellos y van a coexistir. Grinderman haremos otro trabajo: un disco cuádruple conceptual, una ópera jazz que se titulará El regreso de Grinderman y lo editaremos simultáneamente con el nuevo álbum de los Bad Seeds (lo dice verdaderamente serio, pero se sobreentiende que es una broma).

P.- ¿Ha cambiado su forma de escribir letras en este proyecto? N.C.- Bueno, en este disco he procurado que fueran más sencillas, pero puse mucho pensamiento en ellas. De muchas maneras, mantiene constantes con respecto a mi trabajo, pero el proceso al escribir con The Bad Seeds empieza con un poco de agonía y lentamente se va convirtiendo en algo con lo que puedes trabajar. Aquí, en cambio, algunas canciones surgieron de forma más improvisada. Si empiezas desde ese punto, que significa que alguien se pone a hacer música mientras tú cantas lo primero que te viene a la cabeza, te encuentras cantando sobre cosas que normalmente ni soñarías que te saldrían si te sentases en una oficina con una hoja de papel. Fue el caso de No Pussy Blues, que surgió de una parte diferente de mí. Es un grito de la conciencia.
P.- Hay muchas influencias del blues más primario. ¿Es la principal inspiración de Grinderman?
J.S.- Yo no estaba pensando en el blues mientras tocaba la batería, pero estoy seguro de que ese estilo informó todo el disco.
N.C.- (Mirando a Casey) Eh, Martyn, ¿Qué es lo que dice Bob Dylan cuando roba mierda? "¡Hacer referencia!". Pues eso: estábamos haciendo referencia al blues de forma más obvia.

Como siempre en youtube.com podemos hacernos una idea audiovisual de lo que nos ofrecen estos forajidos: