Echoes
Por la mañana pasamos por el lugar del concierto para inspeccionar la plaza y calcular los escasos tres minutos que nos separaban del hotel.
Estaban todavía colocando las sillas, organizando el escenario y se podía entrar libremente. Lo que más me chocó fue lo alto que estaba el escenario. Luego, una vez comenzado el concierto, se vio que no era lo suficientemente alto, al menos para un concierto sentado.
La plaza es un sitio muy bonito, espectacular, entre dos museos, pero incomodísimo para un concierto con sillas. El tipo de concierto invita a la pausa, a la tranquilidad y a disfrutarlo sentado, pero si hubiese sido de pie se hubiese visto mucho mejor.
Durante todo el día estuvo amenazando lluvia en Munich pero tras una pequeña siesta en el hotel, salió el sol y nos fuimos a ver el concierto sin paraguas ni chubasquero ni nada (tampoco es que los tuviésemos demasiado a mano)…
Así que llegamos con bastante tiempo a la Königsplatz para darnos una vuelta por los chiringuitos de comida, acercarnos al de merchandising y no comprar nada por los millones de personas que había asediándolo y ya nos sentamos en nuestras localidades, bastante lejos y con una posibilidad nula de hacer fotos decentes. Gracias a los prismáticos pudimos seguir el concierto un poco mejor y ver a David, Richard y compañía…
Pasados 5 minutos de la hora prevista (19:30) empezó el famoso latido de Breathe, siguieron Time y Breathe Reprise para recordar el Dark Side of The Moon. La voz de Richard le falló un poco en su parte de Time y David salió al rescate.
Saludó después David al respetable en un más que aceptable alemán: Guten Abend… y pasó a decir que tras esa introducción iban a tocar completo el On An Island.
Se fue toda la banda del escenario y los sintetizadores empezaron con Castellorizon. Se unió David con la guitarra y poco después a cinco voces atacaron la canción que da título al disco.
En Red Sky at Night, David se atrevió a coger el saxofón y en Then I Close my Eyes, con una intro de banjo y sin bajo (Guy Pratt tocaba la guitarra) apareció en escena Dick Parry, el saxofonista original del Dark Side of The Moon y que acompañó a la versión Floyd de 1994.
Fue un precioso duelo saxo-guitarra, desde luego Dick está un poco desaprovechado en esta gira.
Hizo la presentación de la extraordinaria banda, dejó al final a Richard Wright, nos recordó que era su cumpleaños y cantó un amago de Happy Birthday…
De la banda destaca por su currículum Phil Manzanera exRoxy Music y productor de renombre. Entre otros muchos ha trabajado con los Héroes del Silencio y este disco de Gilmour…
El momento curioso de la noche vino cuando tocaron en acústico Smile y una pareja se puso a bailar la canción en el pasillo.
Take a Breath fue la parte más ruidosa de esta primera parte con una sección “de tranquilidad y reflexión” que recuerda al Echoes y sus albatros para terminar con un despliegue de guitarra como los grandes maestros.
El láser se despertó para dibujar nebulosas en las dos últimas canciones del On an Island e hicieron 15 minutos de descanso.
Durante ese descanso el cielo empezó a amenazar y las nubes se podían intuir fácilmente aunque se estuviese hiciendo de noche. El tiempo en Alemania, como estoy comprobando últimamente, pasa del sol más radiante a la lluvia (o diluvio) en cuestión de segundos.
Al comenzar la segunda parte colocaron una mesa en la parte izquierda el escenario y David nos pidió un poco de silencio porque iban a hacer algo nuevo, interpretar la introducción de Shine on your Crazy Diamond con Phil Manzanera, Dick Parry y Guy Pratt haciendo sonidos con unas copas de vino.
Durante Shine las gotas empezaron a caer pero fue en Astronomy Domine y Dark Globe cuando la tromba de agua fue tremenda. La silla en la cabeza y todo el mundo aguantando como campeones.
Comenzó la lluvia en una canción dedicada al recientemente desaparecido Syd Barrett y en dos canciones suyas el cielo se vengó de nosotros de manera cruel. Casualidad?
Antes de empezar Fat Old Sun (gran paradoja) David dijo que tocarían un par de canciones más y que daban el concierto por terminado. Milagrosamente, a mitad de canción la lluvia cesó y pudimos ver un concierto “normal”.
A esas alturas todo el mundo estaba de pie y empapado, con los sentidos más despiertos que nunca.
Siguieron dos canciones de los Floyd’94, Coming Back To Life (dedicada a su mujer) y High Hopes para dar paso al éxtasis total de Echoes.
Esta canción es un cúmulo de sentimientos que van y vienen. Esa situación, calados hasta los huesos con los sentidos a flor de piel es una experiencia inolvidable, realmente no sabías de dónde venían los escalofríos, se confundían los producidos por la canción y los producidos por el agua.
Para terminar el concierto, dos clásicos que no envejecen Wish You Were Here y Comfortably Numb. Por cierto, antes de Comfortably y de despedirse, David dijo lo siguiente: Thank You very much indeed, hope it’s not too much wet and cold, I’m gonna see you very soon, one of these days, you never know… a ver con que nos sorprende:
Los títulos de los posts de este blog definen el texto ellos solos con nombres de canciones que nos dicen, aportan o resumen algo. Nunca un post ha tenido un título tan acertado como este… Puedes pasar de la quietud a la tormenta en una fracción de segundo, "in crescendo" o simplemente de golpe. Disfrutar Echoes en las circunstancias que se dieron durante todo ese fin de semana fue algo extraordinario, y al escuchar esa canción ahora y al recordar, los ecos se hace más grandes, si eso puede ser…


Eclipse dijo
Doctorcd, veo que el concierto de Gilmour fué realmente difícil de olvidar, tanto por el concierto mismo como por la tormenta. Una crónica realmente acertada, que me ha hecho vivir el concierto como si lo hubiese visto yo mismo en Munich. Por tus palabras veo que Echoes estuvo a la altura de las espectativas creadas, incluso conjuntándose con el tiempo meteorológico. Realmente curioso lo de Shine On con las copas. Recomendaré tu crónica en un foro de Pink Floyd.
Saludos jefe!
6 Agosto 2006 | 01:34 AM