Puede que ver a Radiohead en la edición VIII del Festival de Benicassim en 2002 haya sido una de las peores experiencias que he vivido en un concierto. Era tal el calor de aquel agosto y la cantidad de gente agolpada en el Escenario Verde que se era imposible moverse (y no estábamos demasiado cerca del escenario ni mucho menos). Y la música no ayudaba mucho a evadirnos de ese agobio, nos introducía sin cesar en un mundo más asfixiante todavía.

Es raro decirlo, pero he disfrutado mucho más de Radiohead en casa que un concierto que (desde luego) fue excepcional, pero la atmósfera opresiva lo hizo insoportable.

Este año, tal y como se está poniendo el cartel creo que nos espera una situación parecida, pero en este caso con varios grupos.
El cartel ha mutado de ser simplemente correcto en la últimas ediciones a ser extraordinario este próximo Julio. Más o menos cada dos semanas nos sorprenden con anuncios de grupos que convocan a miles de personas.
Depeche Mode

Franz Ferdinand

The Strokes

Morrissey

y los últimos en anunciarse los Pixies, el grupo indie por excelencia.

Así que promete un año lleno de gente... con todo lo que ello supone.

Estoy terminando el libro Pégate un tiro para seguir vivo de Chuck Klosterman que el propio autor en la contraportada describe como:
Esta es una historia sobre el amor, la muerte, la conducción, Estados Unidos, la errónea exhibición del hecho de consumir drogas, la no práctica del sexo, los palitos de pan en un restaurante de la cadena Olive Garden, las conversaciones con desconocidos, la nostalgia por el pasado más reciente, las películas que no has visto, Kiss, Radiohead, Rod Stewart, y –en menor medida- los mastodontes de las llanuras del Medio Oeste. Si estos asuntos no te interesan, no leas el libro.

Y con este libro me ha ocurrido lo que me pasó hace poco con el artículo sobre Stephen Stills del que hablé en un post anterior. Me ha cambiado la visión que tenía de un personaje relacionado con la música, en este caso, sobre Kid A el disco de Radiohead publicado en 2000.
En el libro, Chuck desarrolla una teoría según la cual, el mencionado disco es una especie de premonición sobre el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001. Esto, que puede parecer un pensamiento trasnochado tras la ingesta de múltiples drogas, es cuando menos eficaz en mi caso, ya que me compré el disco el otro día por 6 euros (a pesar que lo tenía grabado). Pero no voy a entrar en la discusión de discos piratas-discos originales.
A pesar de tener antes el Kid A, creo que no lo había puesto nunca entero porque la experiencia del FIB hizo desquitarme de Radiohead durante un tiempo más o menos largo.

Es como la teoría que decía que el disco de Pink Floyd Dark Side of The Moon estaba sincronizado con la película clásica El Mago de Oz.
En resumidas cuentas, como decía mi colega Abel, la gente tiene demasiado tiempo libre... y claro, le da por estas cosas... hacer teorías conspiratorias, buscar sincronismos de la vida real y la vida paralela...
o escribir un blog....